Aunque se sabe que el oasis ha estado habitado al menos desde el milenio X a. C., la evidencia más antigua de cualquier conexión con el Antiguo Egipto data de la Dinastía XXVI, cuando se estableció una necrópolis. Los antiguos colonos griegos en Cirene entraron en contacto con el oasis alrededor de la misma época (siglo VII a. C.), así como con el templo oracular de Amón (en griego: Zeus Amón), de quien Heródoto oyó decir que adoptó aquí la imagen de un carnero. Heródoto conocía una «fuente del Sol» cuyas aguas estaban más frías durante el calor del mediodía.[16] Durante su campaña para conquistar el Imperio persa, Alejandro Magno llegó al oasis, supuestamente siguiendo a unos pájaros a través del desierto. Los historiadores de la corte de Alejandro afirmaron que el oráculo lo confirmó tanto como una figura divina y como el legítimo faraón de Egipto, aunque los motivos de Alejandro para realizar dicha excursión, tras la fundación de Alejandría, siguen siendo en cierta medida inescrutables y objeto de debate.[17] Durante el periodo del Reino Ptolemaico, su nombre en antiguo egipcio era sḫ.t-ỉm3w, que significa «Campo de Árboles».[18]